Dumping indio y el cruce Milei-Rocca: la industria en Campana ante un futuro incierto
La reciente disputa por la provisión de tuberías para Vaca Muerta pone de manifiesto la vulnerabilidad de la manufactura local frente a competidores internacionales con antecedentes de prácticas comerciales desleales.
La relación entre el Gobierno Nacional y el sector industrial ha ingresado en una fase de incertidumbre que trasciende lo técnico, convirtiendo una licitación de gasoductos en una señal de alerta para el modelo productivo de Campana y la zona norte.
El conflicto se originó tras la licitación privada del consorcio Southern Energy (SESA) para la provisión de 480 kilómetros de tubos de acero. En este proceso, la empresa india Welspun Corp Limited presentó una oferta de 203 millones de dólares, frente a una propuesta inicial de Tenaris que resultaba más elevada. Ante este panorama, la firma argentina realizó un ajuste en sus valores para igualar la oferta extranjera, en un intento por priorizar la preservación del empleo en su planta de Valentín Alsina y asegurar la continuidad operativa de su cadena de valor.
Pese al esfuerzo por mejorar la propuesta, el consorcio internacional rechazó la oferta de Tenaris alegando la necesidad de respetar las reglas originales de la licitación para garantizar seguridad jurídica. No obstante, la controversia técnica es profunda: se trata de tubos indios fabricados con chapa china, una combinación que suele estar asociada a condiciones de dumping. De hecho, la firma Welspun no es ajena a estos conflictos, ya que desde el año 2018 enfrenta en los Estados Unidos una medida de Anti Dumping (AD) del 50%, además de otras sanciones en diversos mercados internacionales. Frente a esta situación, la compañía argentina se encuentra actualmente avanzando en la elaboración de la documentación técnica necesaria para presentar una denuncia formal ante la autoridad de aplicación nacional, buscando que se evalúe la disparidad de condiciones en la competencia.
Un quiebre de paradigma y la realidad de los costos productivos
El escenario actual se ve agravado por un clima de tensión política donde el Poder Ejecutivo ha validado críticas directas hacia el empresariado tradicional, sugiriendo que el modelo industrial local debe adaptarse a una apertura total sin protecciones estatales. En este contexto, se ha señalado al Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado como el impulsor de medidas que buscan eliminar cualquier tipo de resguardo para la firma. Entre estas decisiones, se destacó la liberación de la exportación de chatarra, una medida que teóricamente encarecería los costos locales.
Sin embargo, en la práctica, esta política ha demostrado ser poco efectiva, ya que hasta la fecha no se han concretado exportaciones de este material que alteren significativamente el mercado interno, quedando más como un gesto simbólico que como un cambio estructural.
Esta falta de acompañamiento político impacta de lleno en las expectativas de inversión para ciudades como Campana. Para el vecino y el trabajador de la zona, la preocupación radica en cómo la planta de Siderca podrá planificar su futuro si el Estado nacional desestima las denuncias por competencia desleal de proveedores que, como el gigante indio Welspun, aprovechan subsidios externos para desembarcar en el país.
El interrogante que queda planteado es si la industria nacional podrá sostener su nivel de inversión y empleo bajo un clima de hostilidad oficial, donde el corazón industrial de nuestra región queda expuesto a competir, sin mediaciones, contra los costos distorsionados de potencias asiáticas.
El conflicto se originó tras la licitación privada del consorcio Southern Energy (SESA) para la provisión de 480 kilómetros de tubos de acero. En este proceso, la empresa india Welspun Corp Limited presentó una oferta de 203 millones de dólares, frente a una propuesta inicial de Tenaris que resultaba más elevada. Ante este panorama, la firma argentina realizó un ajuste en sus valores para igualar la oferta extranjera, en un intento por priorizar la preservación del empleo en su planta de Valentín Alsina y asegurar la continuidad operativa de su cadena de valor.
Pese al esfuerzo por mejorar la propuesta, el consorcio internacional rechazó la oferta de Tenaris alegando la necesidad de respetar las reglas originales de la licitación para garantizar seguridad jurídica. No obstante, la controversia técnica es profunda: se trata de tubos indios fabricados con chapa china, una combinación que suele estar asociada a condiciones de dumping. De hecho, la firma Welspun no es ajena a estos conflictos, ya que desde el año 2018 enfrenta en los Estados Unidos una medida de Anti Dumping (AD) del 50%, además de otras sanciones en diversos mercados internacionales. Frente a esta situación, la compañía argentina se encuentra actualmente avanzando en la elaboración de la documentación técnica necesaria para presentar una denuncia formal ante la autoridad de aplicación nacional, buscando que se evalúe la disparidad de condiciones en la competencia.
Un quiebre de paradigma y la realidad de los costos productivos
El escenario actual se ve agravado por un clima de tensión política donde el Poder Ejecutivo ha validado críticas directas hacia el empresariado tradicional, sugiriendo que el modelo industrial local debe adaptarse a una apertura total sin protecciones estatales. En este contexto, se ha señalado al Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado como el impulsor de medidas que buscan eliminar cualquier tipo de resguardo para la firma. Entre estas decisiones, se destacó la liberación de la exportación de chatarra, una medida que teóricamente encarecería los costos locales.
Sin embargo, en la práctica, esta política ha demostrado ser poco efectiva, ya que hasta la fecha no se han concretado exportaciones de este material que alteren significativamente el mercado interno, quedando más como un gesto simbólico que como un cambio estructural.
Esta falta de acompañamiento político impacta de lleno en las expectativas de inversión para ciudades como Campana. Para el vecino y el trabajador de la zona, la preocupación radica en cómo la planta de Siderca podrá planificar su futuro si el Estado nacional desestima las denuncias por competencia desleal de proveedores que, como el gigante indio Welspun, aprovechan subsidios externos para desembarcar en el país.
El interrogante que queda planteado es si la industria nacional podrá sostener su nivel de inversión y empleo bajo un clima de hostilidad oficial, donde el corazón industrial de nuestra región queda expuesto a competir, sin mediaciones, contra los costos distorsionados de potencias asiáticas.