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"Piña, piña, piña..."
Hoy 18:00

Violencia en el centro: dos chicas se trenzaron a golpes a la salida de un bar

Un video viralizado en las últimas horas muestra una violenta pelea sobre la Avenida Varela, donde dos adolescentes intercambiaron golpes de puño ante la mirada cómplice de sus allegados.
La madrugada de la Ciudad de Campana se vio sacudida por un nuevo episodio de violencia callejera que tuvo como escenario principal la Avenida Varela. Según el relato de varios testigos que presenciaron la escena, el conflicto se originó cuando un grupo de jóvenes abandonaba un conocido establecimiento nocturno ubicado sobre dicha avenida. Si bien hasta el momento se desconocen los motivos que desencadenaron la agresión, la tensión escaló rápidamente hasta que el intercambio verbal dio paso a la violencia física directa entre dos de las presentes.

En las imágenes que circularon con velocidad a través de las redes sociales y grupos de WhatsApp, se puede observar cómo las involucradas, identificadas como Abril y Pía, se trenzaron en una lucha feroz. El enfrentamiento no se limitó a empujones, sino que ambas intercambiaron golpes de puño con una agresividad alarmante, terminando incluso en el suelo mientras continuaban las agresiones. La escena, ya de por sí lamentable, adquirió un tinte aún más oscuro debido a la actitud de quienes rodeaban a las protagonistas del pleito.

Lo más preocupante del registro fílmico no es solo el enfrentamiento en sí, sino la reacción del entorno. Lejos de intentar calmar los ánimos o separar a las jóvenes, los allegados de ambas partes se dedicaron a arengar y alentar la situación. Entre gritos y risas, se escuchaba con claridad el pedido de más violencia bajo el coro de "piña, piña, piña", transformando una situación de peligro en un espectáculo dantesco. Nadie entre los presentes intervino para poner fin a la gresca, dejando que el conflicto siguiera su curso natural hasta el agotamiento.

Este hecho representa una triste y cruda postal de la intolerancia que parece ganar terreno en nuestra comunidad. La facilidad con la que una salida de esparcimiento deriva en un enfrentamiento físico, sumado a la pasividad y el fomento de la violencia por parte de terceros, invita a una reflexión profunda sobre el tejido social actual. Mientras el video continúa sumando reproducciones en las plataformas digitales, queda el sabor amargo de una sociedad que, en lugar de auxiliar, prefiere encender la cámara y aplaudir el caos.
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